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Sobrevivir a la noche: cómo lidiar con los problemas de sueño comunes en el bebé

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Etiqueta: sueño, niños pequeños

¿Por qué los bebés no duermen como los adultos?

Cuando tienes un bebé recién nacido, un bebé mayor o un niño pequeño, es muy fácil llegar que puedas sentir que eso de tener ocho horas de sueño seguidas durante una noche es algo que les sucede solamente a otras personas.

Los bebés y los niños tienen necesidades y patrones de sueño muy distintos a los de los adultos. La mayoría de los padres se encontrarán en algún momento en medio de un problema relacionado con el sueño: bien sea lidiando con la falta de sueño en la vida de un recién nacido, bien con el manejo de los terrores nocturnos, bien ante la enuresis o incontinencia urinaria en los niños mayores.

He aquí algunos de los problemas de sueño más comunes que pueden hallarse en las diferentes edades y etapas, y algunas estrategias para enfrentarlos.

¿Por qué los bebés no duermen toda la noche?

Todos los bebés necesitan de cantidades distintas de sueño, y lo más probable es que los patrones de vigilia y sueño difieran totalmente de un bebé a otro.

Los hábitos de sueño de un bebé pueden ir cambiando a medida que éste vaya creciendo y pasando a una nueva etapa (variables como la enfermedades, los brotes de crecimiento o la dentición también pueden afectarlos), sin embargo, si hay alguna certeza para todos los bebés es que la forma en que duermen es muy distinta a la forma en que lo hacen sus padres.

Cuando un adulto está durmiendo, se desplaza por cuatro o cinco diferentes tipos de sueño y le toma entre hora y media y dos horas completar un ciclo de cada tipo de sueño. Los bebés hacen lo mismo, pero tienen sólo dos tipos de sueño –activos y tranquilos– y sus ciclos son mucho más cortos: un bebé recién nacido puede atravesar un ciclo de sueño –como un zumbido– en poco menos de una hora.

Es muy normal para cualquier persona despertarse ligeramente entre dos distintos tipos de sueño. Esto significa que un bebé podría potencialmente despertarse cada hora más o menos, al completar un ciclo de sueño.

Además de esto, los bebés jóvenes tienden a dormir solamente 2-3 horas cada vez. Aunque los recién nacidos duermen mucho (hasta unas 16 horas de cada 24 del día), su ritmo en realidad no coincide con el de nosotros, por lo que es normal (y se espera) que un bebé se despierte frecuentemente durante las noches en los primeros meses.

Por fortuna, a medida que crecen, los bebés comienzan a unir dos trozos de sueño de 2-3 horas, lo que potencialmente podría dar a los padres unas seis horas de sueño ininterrumpido. Los bebés pueden empezar a dar señales de que van a dormir corrido a partir de los 6 meses, aunque los problemas con el sueño también pueden darse en niños pequeños y mayores.

Mantener una rutina nocturna puede ayudar a su bebé a conciliar el sueño.

¿Qué puedo hacer para que ayudar a mi bebé a dormir?

Ejercer como padres es una cosa muy personal y lo que funciona para una familia tal vez no se ajuste a otra. Hay un montón de consejos circulando por ahí, y el sueño es quizás uno de los aspectos más discutidos en todo cuanto tiene que ver con el cuidado de los niños: quizá sea porque el sueño (o la falta de éste) pasa a ser un elemento demasiado importante en la vida una vez que nacen los niños. Sin embargo, hay métodos de probada eficacia que vale la pena considerar para dar con el que sea adecuado para ti y tu bebé.

Mantén una rutina

Los bebés se desarrollan en la previsibilidad, por lo que una simple rutina de sueño realmente puede ayudar que tu pequeño pase bien a noche. Eso puede ser algo tan sencillo como “vaso de leche, cariñito y cuento” o cualquier cosa que funcione para ti y tu hijo.

La clave es mantener el mismo patrón cada noche para que el pequeño sepa qué esperar y termine asociando la rutina familiar con la hora de dormir.

Dormir al bebé

Depende de ti decidir cómo harás para que tu bebé se duerma. Algunos expertos sugieren acostarlos cuando estén tranquilos y relajados, pero antes de que estén completamente dormidos, para que aprendan a dormirse ellos mismos. Por supuesto, es muy fácil decirte que no acunes o abraces a tu bebé (mucho más que hacerlo), y hay quienes creen que ese práctica tan relajante es vital y que los bebés se desarrollan con eso. Sigue tus instintos y trata de ser tan consistente como puedas.

Al despertar por la noche

Del mismo modo, algunos expertos aconsejan mantener la interacción al mínimo cuando los pequeños se despiertan por la noche, para que no se hagan a la idea de que la noche es momento para jugar. Independientemente de cualquier cosa que decidas, usar poca luz y hablarle en voz muy baja al bebé cuando abra los ojos en medio de la noche puede ser una buena manera de hacer que el pequeño empiece a reconocer que la noche y el día son diferentes (y que la noche es para dormir).

Comidas nocturnas

A medida que el bebé va creciendo, algunos padres intentan –y estimular– el sueño nocturno dándole más comida durante el día. Esto puede terminar demandándote un mayor esfuerzo, pues puedes terminar alimentando a tu bebé cada 3-4 horas (en lugar de dejar periodos cada vez espaciados entre las comidas diarias), aunque también podría significar que, en efecto, se despierte una sola vez para la alimentación nocturna. Obviamente, usa tus instintos para no sobrealimentar a tu niño.

Cansancio

Suena un poco raro, pero a los bebés que están excesivamente cansados también ​​les puede costar mucho dormirse. Hay que estar atentos, entonces, para detectar a tiempo síntomas de cansancio como bostezos, miradas en otra dirección y ataques de mal humor.

Es importante que te asegures de descansar cuando puedas hacerlo

Lidiando con la falta de sueño

No olvides que también debes cuidarte a ti misma: si puedes, trata de conciliar un poco el sueño cuando tu bebé se duerma, especialmente durante los primeros días. Es una gran idea.

Si tal cosa no es posible, vale la pena pensar en estrategias que te ayuden a maniobrar con el cansancio, como compartir las tareas con tu pareja o cuadrar que un amigo o un familiar vayan a tu casa de vez en cuando y cuiden de tu pequeño mientras tú tomas una corta siesta.

Si te cuesta mucho tomar una siesta durante el día, dispón de diez minutos para relajarte (o incluso meditar) mientras el bebé duerme. Esto puede ser muy útil para recargar las baterías.

Tómate las cosas con calma y, en particular, trata de ignorar la presión de otros padres, amigos o familiares cuando te pregunten si tu pequeño está durmiendo completo o no.

Falta de sueño y depresión posparto

Recuerda que el cansancio y la falta de sueño pueden hacer que acrecienten otras ansiedades, y puede hacer que problemas minúsculos se sientan más grandes de lo que realmente son. Sé condescendiente contigo misma cuando estés conviviendo con un bebé o un niño pequeño, y acuérdate siempre que la falta de sueño podría estar afectando la manera en que sientes y percibes las cosas.

Los síntomas de estados como la depresión posparto pueden ser similares al cansancio extremo, así que si te sientes en dificultades o crees que tus sentimientos han decaídos por algo más que la falta de sueño, es recomendable que hables de esto con tu médico de cabecera para trazar un plan a seguir.

Hablar y decirle a alguien que sientes que las cosas se están volviendo cuesta arriba puede ser la parte más difícil, especialmente cuando eres una madre recién parida, pero hay muchas maneras de conseguir apoyo. Dar con la manera adecuada de abordar la situación para ti y tu bebé puede marcar la diferencia respecto a cómo te vas a sentir.