Volver a la sección de Niños
Artículos de interés

Dificultades del habla y del lenguaje

Liga permanente

Etiqueta: dificultades de lenguaje, habla

Dificultades del habla y del lenguaje

El lenguaje es una de las habilidades más importantes que desarrollamos en la vida. Todo lo que hacemos en la casa o en el trabajo nos obliga a comunicarnos con nuestras familias, amigos y colegas. Sin el lenguaje es muy difícil compartir nuestros pensamientos y sentimientos con los demás, hacer amistades duraderas, dar y recibir información, o aprender sobre el mundo en el que vivimos.

La capacidad de utilizar y comprender el lenguaje es esencial para los niños. Los niños aprenden el lenguaje en un espacio de tiempo corto y es por eso que los años preescolares son tan cruciales: los padres y los maestros de los primeros años son fundamentales para el desarrollo de la comunicación de los niños.

Los problemas con el habla y el lenguaje constituyen las dificultades más comunes que encuentran los niños en su desarrollo. Los estudios indican que al menos 1 de cada 10 niños en el Reino Unido tienen dificultades con el habla y el lenguaje, y que éstas son particularmente predominantes durante los primeros años de vida.

Aunque el lenguaje es fundamental para el aprendizaje, un estudio realizado por la Agencia de Habilidades Básicas (Basic Skills Agency) en 2002, reportó que, según la opinión de los maestros, el 50% de los niños comienza la escuela sin las habilidades mínimas para tener un buen arranque en la vida educativa.

Pero, ¿qué tipos de problemas con el habla y el lenguaje padecen los niños sufren y qué pueden hacer los adultos para ayudarlos?

La comprensión del lenguaje hablado

Los niños pueden tener dificultades con la comprensión del significado de las palabras y conceptos. Pueden tener problemas para seguir instrucciones, entender juegos y tareas, o darle sentido a lo que se les dice. A menudo los niños con estas dificultades transmiten señales de que entienden cuando reciben pistas de otros niños a los que siguen, o que adivinan por el contexto. Sin embargo, todo esto también puede resultar “difícil” para ellos, simplemente porque no entienden completamente lo que se les dice.

El lenguaje hablado

Los niños pueden tener problemas con el uso del lenguaje. Pueden tener dificultades con las palabras o la estructura de una oración. Pueden tener dificultades para expresarse durante los juegos y actividades o para decir a otras personas gente cómo se sienten.

La producción de sonidos del habla

Los niños pueden tener problemas con la claridad de su habla: pueden tener un número reducido de sonidos a su disposición o dificultades para hacer sonidos particulares en palabras sencillas o más elaboradas. Puede que no sean tan fáciles de entender cuando hablan o que se pongan reacios a hablar por miedo a no ser comprendidos.

Prestar atención y escuchar

Muchos niños con dificultades en el habla y el lenguaje tienen problemas para escuchar el lenguaje hablado (aun cuando su audición esté bien). También tienen dificultades para concentrarse en una tarea y escuchar las instrucciones de los adultos.

Habilidades sociales

El desarrollo de las habilidades sociales de los niños, su sentido de sí mismo y hacia los demás, y su capacidad para formar relaciones y aprender pueden verse afectados por problemas del habla y el lenguaje.

El impacto de estas dificultades

Las dificultades en una o más de estas áreas pueden tener un profundo impacto en cómo un niño experimente las primeras etapas de su educación. Y cómo se verá afectado cada niño en particular dependerá del grado de su dificultad y de otros factores personales.

Seguir rutinas

Debido a estos problemas, a los niños con dificultades en el habla y el lenguaje les puede costar más seguir y aprender las rutinas diarias. Por ejemplo, si a un niño le resulta difícil entender el lenguaje hablado, también le costará más seguir instrucciones, especialmente cuando haya ideas en negativo, como la diferencia entre “hacer” algo y “no hacer” algo.

Frases complejas

Para los niños también pueden resultar dificultosas las frases con más de un elemento, como “Busca un poco de papel y uno lápices y ver a sentarte en la esquina a dibujar”. Un niño puede ser capaz de seguir los elementos individuales de la frase, pero cuando éstas se combinan en una sola, tal vez no pueda procesarlo todo a la vez. Decir frases cortas y apoyar la información con gestos le ayudará mucho.

Dificultad para expresarse

Los niños a quienes les cuesta hacerse entender por los adultos y otros niños verán que su capacidad para participar en las actividades y decir cosas a la gente, hacer preguntas, contar historias y hacer amistades se inhibe. Puede que no sean capaces de unirse a las canciones o a las rimas y que tengan dificultad para seguir una historia o recordar alguna información. Ante una situación como ésta, ofrecerle una opción con palabras que contengan esa opción puede ser útil, por ejemplo: “¿Quieres jugar con los autos o pintar?”.

Prestar atención y escuchar

Las dificultades para prestar atención y escuchar puede que afecte el disfrute de los niños en las sesiones de juego libre. La capacidad para tomar turnos puede verse afectada y pueden tener dificultades para escuchar y retener instrucciones. Una mala percepción del tiempo y de la secuencia de las rutinas pueden llevar a los niños a volverse inseguros, sobre todo si se cambia la rutina que han aprendido. Apegarse a una rutina fija y tener imágenes que se relacionen con esa rutina en la pared puede ser de gran ayuda.

Problemas de conducta

Los sentimientos de frustración y confusión que pueden surgir de las dificultades del habla y el lenguaje pueden resultar en problemas de conducta. Los niños pueden llegar a descargar su frustración y enojo de maneras muy obvias, o volverse muy callados y retraídos cuando sienten que el acto de comunicarse es demasiado difícil como para seguir intentándolo.

Apoyo educativo

Además de estas dificultades más generales, los niños con problemas de habla y de lenguaje pueden toparse con dificultades más específicas al momento de acceder a los primeros programas de estudios. Muchos, si no todos los objetivos de aprendizaje iniciales, dependen directa o indirectamente de que el niño sea un competente oyente y comunicador. Los niños con dificultades en cualquiera de las áreas discutidas en este documento necesitarán de más apoyo para aprovechar al máximo sus primeros años de experiencia educativa.

Estrategias que pueden ayudar

Es posible aplicar una serie de estrategias prácticas en los primeros años para identificar y ayudar a los niños que puedan tener problemas con el habla y el lenguaje.

En algunos niños el uso de claves visuales y recordatorios son muy útiles para ayudarles a seguir una rutina y para aprender nuevas palabras y conceptos. Usa imágenes o fotografías de tu niño haciendo las actividades a modo de representar las distintas actividades del día, como una especie de calendario visual. Las imágenes también pueden ayudar a que los niños para elijan actividades.

Si hablar es un problema, los niños podrían señalar una imagen de lo que quieren hacer. Asegúrate de mostrarle las actividades a tu niño antes de pedirle que las haga, de modo que tenga información visual y práctica de la secuencia de acciones que tienen que acometer para llegar al resultado que tú esperas.

También podrías considerar usar Makaton u otro lenguaje de signos para ayudar a que tu hijo se exprese, aun cuando no sea capaz de formar las palabras.

Una de las cosas más difíciles de hacer cuando se es adulto, es estar atento del lenguaje mismo que se utiliza al hablar con los niños. Sin embargo, esta es una de las formas más importantes de contribuir con el desarrollo de las habilidades lingüísticas de tu niño. Reduce la velocidad de tu habla, simplifica tu lenguaje y repite a menudo las palabras e ideas nuevas.

No sientas que tienes que llenar el silencio con un montón de palabras: algunos niños necesitan más tiempo para pensar antes de hablar. Asegúrate de dejar espacios para que ellos lo llenen. Trata de reducir el número de preguntas que formulas y haz énfasis en las palabras importantes de la frase, las que llevan la información, como “Mira, aquí está el gran oso”.

Trata de darle entrada al niño a lo que tú estás haciendo: di su nombre, espera a que te mire. Es posible que necesites modelar el lenguaje dándole una opción, por ejemplo, “¿quieres jugo o leche?”. O puedes repetir lo que el niño dijo para confirmarle que lo entendiste y para que él oiga cómo es que suenan las palabras.

Usa un lenguaje repetitivo simple para referirte a las actividades familiares, comenta lo que el niño hace en sus sesiones de juego libre, y trata de ampliar lo que dice añadiendo algunas palabras. Por ejemplo, un niño puede gritar: “¡Camión!”. El adulto debe contestar: “Así es, se trata de un camión grande y azul”.

Involucra a los maestros de tu niño. Puede ser de gran valor si les das información que podría ayudar al desarrollo de las habilidades de comunicación de tu niño, como, por ejemplo, decirles si éste usa palabras especiales o gestos para referirse a las cosas. Por último, si sientes que tu niño tiene considerables necesidades con el lenguaje y el habla, puede ser referido a un terapista del habla y de lenguaje para que reciba evaluación y asesoría especializada.

Prestar atención y escuchar

Es vital que los niños escuchen el lenguaje. La mayoría de los niños están interesados ​​en el lenguaje y lo harán de forma natural. Sin embargo, a algunos niños puede resultarles difícil prestar atención y escuchar, y esto podría afectar el desarrollo del lenguaje.

La capacidad de prestar atención y de escuchar ayuda al desarrollo de las habilidades sociales. Los niños necesitan aprender a concentrarse en otra persona y a escuchar a los mismos con el fin de tomar su turno, hacer contacto visual y participar en la conversación y en los juegos. Tú puedes ayudarles al:

  • Elimina las distracciones. Los niños serán más capaces de concentrarse si el nivel de ruido es bajo y las distracciones se reducen al mínimo, así que apaga el televisor y la radio si quieres tener toda su atención.
  • Mira a tu niño cuando estés hablando con él. Esto refuerza la importancia de hacer contacto visual y le demuestra que realmente estás escuchándolo.
  • Felicítalo por prestar atención y por su capacidad para escuchar. La retroalimentación positiva ayudará a que tu niño sepa que está haciendo bien las cosas y está desarrollando estas capacidades.