Volver a la sección de Niños

Artículos de interés

Grown Ups

Enseñando a los niños a ir al baño

Liga permanente

Etiqueta: potty training, niños pequeños, enseñar al niño a ir al baño

Los bebés se desarrollan con tanta rapidez que, a veces, uno siente que no ha culminado una etapa cuando ya comenzó la siguiente. Vemos: has logrado ya conciliar el sueño por las noches; además, tú y tu pequeño han sobrevivido a ese primer día de guardería. Ahora llegó el momento de pensar en el entrenamiento para que aprenda a ir al baño.

La mayoría de los padres –y de quienes cuidan a los pequeños– sueñan con el día en que los niños abandonen los pañales, pero el entrenamiento con los esfínteres es una tarea algo compleja, tanto para el entrenador como para el aprendiz. Queremos hacerlo bien, pero, ¿cuál es la edad adecuada para comenzar el entrenamiento del niño? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestros pequeños están listos y (si es que lo están) cómo hacerlo?

Una cosa es segura: no te faltarán las opiniones. Tu médico de cabecera tendrá algo que decir sobre control de esfínteres, lo mismo que tus amigos, familiares e, incluso, los compañeros de trabajo. Como con la mayoría de las cosas, algunos de los consejos serán útiles y otros serán menos útiles (y siempre habrá quien afirme que su hijo dejó los pañales al primer año de edad: solo sonríe cortésmente y asiente, no pasa nada).

¿Están listos?

Lo primero que debes hacer es dejar que tu niño te guíe. El entrenamiento para ir al baño es una de las raras ocasiones en las que tu pequeño está al frente de la situación (por más que sueñes con no volver a cambiar otro pañal en tu vida, no puedes apresurar a tu hijo a que aprenda a ir al baño.) En algunas guarderías –por lo general, las que dependen de las escuelas o los ayuntamientos–, se exige que los niños estén entrenados antes de aceptarlos. No intentes apresurar el entrenamiento porque tu niño va a comenzar pronto en una de esas guarderías o preescolares. Recuerda que debes tratar el entrenamiento del día y el de la noche como dos eventos separados. Ambas cosas pueden estar muy unidas o, por el contrario, ser totalmente distantes.

Tu hijo puede estar listo para comenzar el entrenamiento durante el día si:

  • Te pregunta si puede usar el inodoro
  • Te transmite señales como apretarse con las manos el pantalón cuando tiene ganas de hacer pipí
  • Está seco la mayor parte del día
  • Se esconde detrás de un mueble o una puerta cuando se ha hecho pupú encima

Comenzando a entrenar

Comienza por habla con tu niño acerca del pipí y de las cacas. Los adultos por lo general no hablamos de nuestros hábitos de aseo, pero a tu niño eso no le importa. Deja que vaya al baño contigo y fíjate si lo que tú haces puede servirle de ayuda.

Una manera divertida de hacer que tu pequeño se entusiasme por aprender a ir al baño es planificando un paseo de tiendas para comprar ropa interior nueva para la niña o el niño más grande (y un nuevo orinal o bacinilla, si es que ya no tiene uno). Recuerda que mientras más involucrados estén los chicos en el proceso, mejores serán los resultados. Otra buena idea es comprar un asiento de baño que se ajuste en la parte superior de la tapa del inodoro. Estos vienen en distintos estilos, aunque uno acolchonado probablemente sea más cómodo para tu pequeño. Deja que el pequeño escoja su propio jabón de manos y un taburete que le permita llegar al lavabo o al retrete. Déjale también decorar su taburete con calcomanías, a fin de que éste sea realmente especial para él.

Deja que tu pequeño se siente en el inodoro durante unos minutos, aun cuando no haga nada. Esto hará que se sientan cómodos con su nuevo baño. Déjalo que practique tirando de sus pantalones arriba y hacia abajo. El entrenamiento para ir al baño es un poco más fácil en la primavera y el verano, pues tu pequeño no usa ropa abultada o prendas como medias térmicas, que suelen más difíciles de poner y quitar.

Recuerda que el entrenamiento para aprender a controlar los esfínteres durante el día y la noche suele suceder en tiempos distintos. Las noches totalmente secas pueden ocurrir dos años después de los días secos, sobre todo para algunos chicos de sueño profundo. Si tu niño es de los que quiere orinar de pie, prueba dibujar una carita en una pelota de ping pong (tenis de mesa): lánzala dentro del inodoro, para que él tenga algo a qué apuntar.

Puedes estar tentada a darle un poco más de líquidos para que orine más a menudo. Para algunas personas esto quizás funciona, pero probablemente lo mejor es que continúes con los patrones normales de comida y bebida de tu hijo. De igual modo, ya te puedes estar preguntando si debes o no utilizar pantalones de entrenamiento desechables. Para algunos padres estos son extremadamente útiles; para otros son demasiado parecidos a los pañales. La elección es totalmente tuya y no hay una respuesta correcta o incorrecta.

Consejos valiosos

  • Si te encuentras ante la inminencia de un evento importante de la vida como un nacimiento, una boda, una gran mudanza o un cambio de guardería para el niño, es recomendable que retrases un poco el inicio del entrenamiento para ir al baño hasta que la rutina de tu bebé vuelva a la normalidad.
  • Si tu pequeño tiene un hermano mayor, haz que éste se involucre también. Los hermanos mayores pueden darle ánimos a tu pequeño.
  • El entrenamiento nocturno tarda un poco más que el entrenamiento del día. Puedes optar por mantener a tu pequeño en pañales durante las noches, por unas semanas, hasta que comience a despertarse seco. De igual modo, también puedes hacer que tu niño no use pañales ni de día ni de noche. De cualquier manera está bien.
  • Para el entrenamiento durante noche, no está de más que mantengas un orinal a un lado de la cama de tu pequeño. Hay muchos orinales en el mercado, algunos, incluso, reproducir música y tienen espacios para colocar revistas. No hay necesidad de gastar mucho en orinales demasiados elaborados, a menos, claros, que así lo desees. El entrenamiento de tu pequeño no será más veloz porque esté en un orinal más sofisticado.
  • Si tu hijo está usando el inodoro en lugar del orinal, tal vez lo mejor es que bajes la cadena una vez que éste haya salido del cuarto de baño. El ruido puede asustar a algunos pequeños. Otras pueden creer que ellos también se irán por el retrete.
  • Nunca te quedes corta de suministros: asegúrate de tener contigo pequeñas bolsas con ropa interior, pantalones, faldas y calcetines de repuesto; en todas partes, en el auto, en el cochecito del niño, en el bolso; en la guardería; en casa de los abuelos...

Los accidentes suceden

Por supuesto… habrá accidentes. Tu pequeño no va a llegar siempre a tiempo al baño, o estará tan absorto jugando viendo televisión que se va a olvidar de hacerlo. Calma a tu pequeño, asegúrale que todo está bien y que puede volver a intentarlo más tarde. No te molestes con su niño por haber tenido un accidente. El entrenamiento para ir al baño es un momento muy estresante para los niños y si tú te alteras, esto solo los pondrá más ansiosos.

Enojándote, impacientándote o estresándote puedes afectar al niño e incluso puedes conducirle a la “retención” (contener la caca adentro) y al estreñimiento.

También puede ser muy frustrante pensar que su pequeño ha dominado el control de sus esfínteres para luego tener una serie de accidentes. Recuerda que esto es un proceso largo y habrá contratiempos.

¡Hurra!

Es una gran sensación cuando tu pequeño por fin utiliza el orinal: merece un reconocimiento y el aplauso por su logro. Una cartilla de premios es ideal para ir marcando los progresos de tu pequeño en el control de esfínteres. Puedes poner la tabla a un lado del retrete o del orinal, y usar pequeñas etiquetas para marcar cada progreso de tu pequeño. A los niños pequeños les encanta que les celebren las cosas, así que dale una ronda de aplausos o un “choca los cinco” cuando use el orinal.

Los niños pequeños no necesitan regalos ni grandes fanfarrias, solo reconocimiento porque lo han hecho bien. Hacer demasiado alboroto puede añadirles presión y hacer que se pongan ansiosos. Hacer las cosas de manera enfocada, pero en calma, hará del entrenamiento del control de los esfínteres de tu pequeño una experiencia mucho menos estresante para ambos.