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Esquemas: cómo los niños aprenden a través del juego

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Etiqueta: habilidades sociales, juego, independencia, esquemas, formas

¿A tu niño le encanta llenar bolsos, latas o recipientes con objetos pequeños que haya encontrado? ¿O está obsesionado con las ruedas, rotondas (o redomas) y otras cosas que rueden? ¿Sabías que estos patrones de juego son ejemplos de esquemas, es decir, los comportamientos que tienen los niños cuando están explorando el mundo y tratando de averiguar cómo funcionan las cosas?

Cada episodio de Twirlywoos se basa en uno de esos “esquemas”.

Desde su nacimiento, los niños tienen patrones particulares de comportamiento –succionar y agarrar son esquemas propios de los bebés– y a medida que los niños crecen, estos esquemas se incrementan en cantidad y complejidad.

Los investigadores sostienen que hay una serie de distintos esquemas: vertical (subir y bajar), envolvente (poner cosas dentro de otras cosas), circular (dar vueltas y vueltas), pasar por encima y por debajo, atravesar. Otros han identificado patrones dominantes en los juegos de los niños, como conectar.

A través de estos esquemas, los niños pequeños se van equipando a sí mismos con el conocimiento y las habilidades que sentarán las bases de casi todo cuanto hagan posteriormente en la vida, desde la escritura hasta el manejo de un auto.

Trata de ver de cerca y de identificar los patrones de juego de tu niño, para que así le des actividades y juguetes que se correspondan con ese esquema, esto mantendrá vivo el interés y le ayudará en la etapa de desarrollo en que se encuentre en ese momento.

Por ejemplo, a algunos niños les gusta poner una colección de objetos dentro de un recipiente más grande. Esto podría ofrecer una pista sobre otras cosas que pudiesen disfrutar y en las que estarían interesados, lo que, a su vez, puede ayudar a ampliar sus aprendizajes y pensamientos.

Saber que tu hijo está interesado en lo 'envolvente' (poner cosas en el interior de cosas) podría darte ideas de otros juegos que se adapten a este interés: jugar en tiendas de campaña, organizar una serie de muñecas rusas, hacer comida que tengan algo por dentro (como empanadas, sándwiches) o esconderse en cajas grandes.

Los niños que van por esquemas circulares pueden tener gusto por dar vueltas y más vueltas en las rotondas de los parques o en los sitios de recreo. Estos chicos disfrutan poniendo a girar sus cuerpos, les fascina las grandes ruedas de los camiones o se antojan de objetos circulares o que tienen ruedas. También pueden hacer marcas circulares en sus pinturas o disfrutan enrollando la masa de la repostería o la plastilina.

O más bien puedes notar que a tu hijo le gustan mucho los columpios y toboganes, o dibujar líneas verticales, construir altas torres con bloques, mirar hacia el cielo en busca de aviones y aves o disfruta estando en las alturas.

Si cree que se siente atraído por estas actividades de arriba y abajo, podrías visitar un centro comercial con él y montarte en las escaleras mecánicas o en los ascensores con paredes de vidrio, para que el niño pueda ver y experimentar el movimiento de subida y bajada. También puedes ponerlo a jugar con un paracaídas de juguete o a rodar una bola por una pendiente.

Al hacer un match entre las oportunidades de aprendizaje en la casa y en la guardería o el preescolar, los padres y maestros –sobre todo durante los primeros años– tienen mayor posibilidad de compartir el interés natural del niño e impulsar así el desarrollo de su aprendizaje, porque es probable que lo que ofrezcan esté “en sintonía” con el patrón de desarrollo del niño.

Buena parte del aprendizaje de los niños pequeños es físico, pues implica mucho movimiento como saltar, hacer piruetas, esconderse, rodar; los niños sanos y felices se mueven la mayor parte del tiempo. Y sobre este movimiento sirve para el desarrollo de sus mentes, así como de sus cuerpos. A modo de ejemplo: varios esquemas (vertical, envolvente, pasar por encima, por debajo y a través) requieren que los niños hagan movimientos. Posteriormente, a partir de esto, vienen las primeras marcas; esto abarca todas las marcas necesarias para poder escribir letras ya reconocibles de manera convencional, y halladas en distintos idiomas alrededor del mundo. Así el pronto desarrollo de los esquemas por medio del movimiento físico de los niños proporciona un sustento esencial para eventualmente comenzar a escribir.

Artículo basado en las ideas de la profesora Cathy Nutbrown, Jefa de la Escuela de Educación de la Universidad de Sheffield. La profesora Nutbrown fue la asesora educativa de Twirlywoos, la nueva serie de CBeebies.