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La música ayuda a los bebés y los niños a aprender

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Etiqueta: música y arte, bebés y niños pequeños, preescolar, desarrollo físico

Los bebés nacen con una habilidad natural para apreciar la música y exponerlos a temprana edad a los sonidos y las melodías ejerce un papel crucial en el “cableado” del cerebro de tu bebé para el aprendizaje.

Cantar juntos le enseña a los niños acerca de cómo se construye el lenguaje. Cuando tú cantas, las palabras y frases se ralentizan y los bebés las entienden con mayor facilidad.

Además, cantar juntos de manera regular ayuda a los niños a elaborar un vocabulario de sonidos y palabras mucho antes de que en realidad sean capaces de comprender su significado.

Escuchar música también ayuda a que los bebés y los niños pequeños se pongan en un estado relajado y receptivo, perfecto para cuando se quiere probar una nueva actividad con ellos.

Hacer música juntos es una actividad fácil y económica que puede ofrecer una maravillosa experiencia de vínculo afectivo entre padres e hijos.

Canta con tu bebé

Estimula a tu bebé a que le dé a las palmas y se mueva con el ritmo mientras cantan juntos.

Con los bebés más pequeños, trata de elegir canciones y rimas de ritmo simple, estable y con mucho lenguaje repetitivo; para los más grandes intenta con canciones más enérgicas con ritmos, tono y pulsos más variados. Observa a tu bebé mientras cantas. ¿Qué está haciendo? Déjalo tomar la iniciativa: si él aplaude, tú aplaudes; si se enrolla en la cama, tú te enrollas también.

Haz los mismos movimientos de tu bebé: esto aumentará su autoestima y la confianza en sí mismo, y hará que quieran oír más y más música.

Uso de rimas y canciones

Los niños pequeños adoran las rimas. Cantar y corear juntos no es solo divertido: también es una muy buena forma de introducir a los niños en nuevas palabras. Las investigaciones han demostrado que mientras más amplio es el vocabulario de los niños, más propensos serán a convertirse en mejores lectores.

Las rimas también enseñan a los niños cómo suenan las palabras en particular y les muestra que basta con cambiar una letra para hacer una palabra que rima, pero que tiene otro significado (por ejemplo, “niña” podría convertirse en “piña” o “gato” se convierte en “pato”). Esto les ayudará cuando les toque aprender las letras y los sonidos en la escuela.

Usa las rimas a cualquier hora: son, por ejemplo, una estupenda manera de mantener a tu niño feliz en la cola del supermercado; en general es un truco que puedes tener bajo la manga cuando comiencen a aburrirse.

Las rimas y las canciones también pueden ayudar a los niños a recordar las rutinas o tareas del día a día, como lavarse los dientes o prepararse para la guardería.

Trata de personalizar las rimas que escojas. Así, cuando le cantes “Itzy Witzy araña tejió su telaraña” –con los dedos y las manos moviéndose hacia arriba, como si fueran la araña que se desplaza por la red–, puedes decir el nombre de tu niño en lugar de “Itzy Witzy”.

Puedes incluso mencionar a toda la familia. Los niños a menudo encuentran que esto es muy divertido, pues lo extraño de la situación descrita activa su sentido del humor.

Haz tus propios instrumentos

Hacer propios instrumentos musicales es una brillante manera de estimular a tu niño a ser creativo.

Tocar, golpear o agitar algo mientras suena la música le introducirá en el mundo de los ritmos, patrones y pulsos: esto resulta muy útil para la resolución de problemas y el razonamiento.

Los instrumentos no tienen por qué ser complicados o costosos: si se puede agitar, golpear, sacudir y hace un ruido, entonces eso es un instrumento.

Los granos de arroz o de lentejas dentro de una botella vacía hacen un gran sacudidor; también se puede utilizar una cacerola como un tambor y una cuchara de madera como una baqueta.

Dejar que su bebé más grande haga ruidos con un instrumento estimula la auto-expresión, y les ofrece una manera de comunicar cómo se sienten antes de que puedan hablar.

Prueba poner una serie de instrumentos simples y de diferentes sonidos ante tu niño: éste será más propenso a la creatividad si le das variedad y libertad para tocarlos.

A los niños de entre 1 y 3 años les encanta que les den la oportunidad de hacer mucho ruido, además, este es un mecanismo muy bueno para desarrollar sus capacidades con el lenguaje y el oído.

Trata de hacer sonidos fuertes, suaves, lentos y rápidos: golpeando suavemente la mesa de la casa con un bolígrafo o dándole a una cacerola con un cucharón de madera. Luego intenta producir un sonido distinto y pídele a tu niño que lo repita.

En cada etapa, asegúrate de alabar y alentar los esfuerzos de tu pequeño bebé, pues si valoras sus esfuerzos creativos (¡no importan cuán ruidosos sean!) esto ayudará a fortalecer su confianza y autoestima.