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Problemas con el sueño del bebé y algunas posibles soluciones

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Etiqueta: sueño, recién nacidos

Introducción

Si te fijas en cualquier grupo que hable de bebés, verás que el principal tema de conversación gira en torno al sueño… o la falta de éste.

Muy a menudo nos sentimos como si fuéramos los únicos con un bebé que está despierto a mitad de la noche. El resto de las personas parece tener a la criatura perfecta, esa que duerme toda la noche, sin problema alguno.

No es tan así. La mayoría de los padres ha tenido o tendrá algún problema con el sueño de sus niños en algún momento.

Y cuando un niño está despierto, pues, también lo están los padres. La falta de sueño es, de hecho, una pesadilla: es agotadora, te debilita y puede generar fricciones en casa. Vale la pena tratar de eliminar de raíz estos pequeños problemas con el sueño antes de que las cosas empeoren.

Información adicional

Cuando estamos dormidos, los adultos alternamos entre el sueño activo (en el que soñamos) y el sueño tranquilo.

Los bebés hacen lo mismo, pero, mientras que a los adultos les toma entre 90 minutos y dos horas recorrer un ciclo de cada tipo de sueño, los bebés recién nacidos pasan como volando a través de un ciclo, en poco menos de una hora o por ahí.

El problema con esto es que, cuando estamos entre esos dos tipos de sueño, todos nos despertamos ligeramente. Esto significa que, potencialmente, tu bebé podría despertarse (y despertarte) cada hora.

Además, los bebés tienden a dormir solamente 2-3 horas cada vez. Por lo tanto, aunque los bebés recién nacidos duermen mucho –alrededor de 16 horas de cada 24–, su ritmo en realidad no coincide con el nuestro, por lo que es normal (y se espera) que un bebé se despierte frecuentemente en las noches durante sus primeros meses de vida. Por fortuna, a medida que crecen, los bebés comienzan a unir dos trozos de sueño de 2-3 horas, lo que potencialmente podría dar a los padres unas seis horas de sueño ininterrumpido (y si tienes suerte puedes resultar más largo).
Todos queremos que nuestros bebés duerman toda la noche lo más pronto posible y hay una serie de cosas que podemos hacer para contribuir con este proceso.

Rutina a la hora de acostarse. Los bebés crecen y se desarrollan en la previsibilidad. Los problemas con el sueño pueden mejorar cuando el proceso de irse a la cama es el mismo cada noche. Una rutina típica para un bebé puede ser algo tan simple como “un vaso de leche, cariñito y un cuento”. En qué consiste esa rutina es algo irrelevante, pero debe ser la misma cada noche.

Evita balancearlo. Muchos expertos del sueño recomiendan no mecer o cargar al bebé para dormirlo. Lo importante aquí es que se duerma.

Si abrazamos a nuestro bebé hasta que esté dormido y roncando, éste aprenderá que es así como se debe dormir.

Cuando se despierte durante la noche estará esperando a que lo abracen lo carguen e nuevo hasta quedarse dormido. Cualquiera sea la señal que le demos a nuestro bebé, debemos mantenernos apegado a ella, pues es lo que se necesitará para dormirse.

Por supuesto, es mucho más fácil decir “no abraces a tu bebé” que hacerlo. Hay pocas cosas más placentera que sostener a tu bebé y dejarlo que cabecee entre tus brazos –es un momento maravilloso que debemos disfrutar–, pero esto puede convertirse en un problema más adelante, así que trata de meterlo en la cuna antes de que esté completamente fuera de combate. Muchos bebés suelen dormirse mientras se están alimentando, así que trata de darle la comida a tu bebé antes de la hora del cuento y los cariños.

De este modo, cuando el bebé se despierte en medio de la noche no va a asociar la necesitad de otra tanda de alimentación con el sueño. Más bien, quedarse somnoliento y dentro de su cuna será su señal para seguir durmiendo.

Dale las comidas a tu bebé durante el día. Luego de los dos primeros meses –o por ahí–, puedes comenzar a pensar en fomentar el sueño nocturno de tu bebé dándole la mayor parte de sus alimentos durante el día. Esto a veces puede requerir un poco de esfuerzo adicional, pues tendrás que alimentar a tu bebé cada 3 o 4 horas y no dejar esas espacios de 5 horas entre las comidas durante el día. De esa manera, tu bebé sólo debería despertar para comer una sola vez durante la noche.

Los problemas con el sueño y la abundancia de luz suelen ir de la mano, porque la luz interfiere con el proceso del sueño natural del cuerpo. Las personas producen melatonina, una hormona que ayuda a conciliar el sueño, pero la exposición a la luz reduce la producción de melatonina y hace que sea más difícil conciliar el sueño. Lo mismo sucede en la mañana. Una cantidad reducida de melatonina es lo que te despierta.

El sol del verano o cualquier otra luz pueden interferir con la producción de melatonina y generar problemas de sueño en los niños (y más al no fomentar el sueño nocturno o despertarlo regularmente antes de lo necesario). Así que trata de mantener cortinas gruesas o persianas de oscurecimiento en la ventana para mantener a oscuras habitación de su hijo. Y si tienes que ir a la habitación, lo recomendable es utilizar una lamparita nocturna de luz muy suave.

Trata de evitar que tu bebé quede exhausto

Suena irónico, pero los bebés pueden llegar a cansarse mucho. Los bebés recién nacidos rara vez permanecen despiertos por más de dos horas. Por lo tanto, si tu bebé se pone de mal humor después de permanecer despierto por un par de horas (y lo has alimentado razonablemente bien), es muy probable que esté agotado y solo necesita dormir.

Prolongar su tiempo de vigilia para que canse todavía más puede resultar contraproducente en el caso de un bebé que esté muy cansado y no termines de acostarlo. No necesitas convertirte en una esclava del reloj y los horarios. Ten esto en cuenta y procura estar pendiente de los síntomas de cansancio de tu bebé como los bostezos, la mirada perdida, que se ponga de malas pulgas, etc.

Cómo crear un momento mágico

Es tan maravilloso cuando la rutina para irse a la cama es tranquila y amable, y nuestro bebé se siente amado, alimentado y listo para quedarse dormido.

Los pequeños deberían disfruta el momento de ir a dormir y nosotros deberíamos disfrutar metiéndolos en la cama. Es posible generar esto siguiendo una rutina suave, dulce, con cuentos, cariños y besos (sin agitaciones).