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Recomendaciones para que los niños amanezcan secos

By Liga permanente

Etiqueta: sueño, niños pequeños, noches secas

El entrenamiento nocturno no es automático

Si te preocupa que tu pequeño, que ya controla sus necesidades en el día, todavía use pañales en la noche, no te angusties. El hecho de que un niño esté seco durante el día, no significa que automáticamente debe seco durante la noche. El entrenamiento nocturno es muy distinto del entrenamiento diurno y a muchos niños les toma un buen tiempo aprender a mantenerse secos durante la noche, a veces hasta dos años en el caso de los súper dormilones.

En promedio, la mayoría de los niños comienzan a amanecer totalmente secos a partir de los tres años y medio, o cuatro. Sin embargo, algunos niños pueden seguir necesitando de pantalones nocturnos o cubiertas de protección a los cinco o seis años, sobre todo aquellos de sueño muy profundo. Por supuesto, algunos niños con determinadas condiciones médicas pueden ir incluso más allá de esta edad.

Aun cuando tu niño se mantenga seco por la noche desde pequeño, es posible que ocurran los pequeños accidentes. Esto es normal y no hay nada de qué preocuparse. Hasta los niños mayores tienen accidentes de vez en cuando, causados por enfermedades, pesadillas o agotamiento.

Señales de que tu niño está listo para el entrenamiento nocturno

Como bien sabes, cada niño es distinto y cada hito suele suceden en un momento distinto. Tu niño puede estar listo para el entrenamiento nocturno si:

  • No quiere usar pañales o pantalones absorbentes durante la noche, o se los quita durante la noche.
  • Los pañales/pantalones absorbentes amanecen ligeramente húmedos en lugar de muy húmeros.
  • Los pañales/pantalones absorbentes pasan secos 2-3 noches seguidas
  • Tu niño se despierta en la noche para ir al baño por su cuenta o te pide que los lleves.

Si tu hijo está mostrando alguna o todas las señales mencionadas, posiblemente es hora de comenzar el entrenamiento nocturno.

¿Cómo se inicia el control de esfínteres durante la noche?

¡La preparación es la clave!

Explícale a tu niño lo que tendrá que hacer durante la noche, ahora que ya no usará pañales/pantalones absorbentes. Háblale de ir al baño: aliéntalo, estimúlalo y dale todo el apoyo posible.

Que esto sea una aventura para él: deja que tu niño se emocione por el hecho de saber que está creciendo. Háblale de los pequeños accidentes, dile que no son el fin del mundo y ​​que podría pasarle a él si no llega a tiempo al baño.

Invierte en una buena funda de colchón protectora

Para proteger tu colchón, compra una sábana impermeable que vaya debajo de las sábanas habituales de tu niño. Esto protegerá el colchón y te ahorrará interminables noches sin dormir. Si prefieres, puedes utilizar esterillas acolchadas desechables para que ellos duerman.

Los accidentes pueden ocurrir, especialmente en los primeros intentos, así que prepárate para hacer cambios de ropa y de sábanas en medio de la noche. Si los accidentes ocurren noche a noche, quizás lo mejor sea esperar unas semanas para volver a intentarlo.

Fomenta los buenos hábitos de aseo

Asegúrate de que tu pequeño utilice el inodoro justo antes de acostarse; haz que esto sea parte de la rutina de ir a la cama acostarse y que se convierta en una segunda naturaleza para él.

Deja que tu hijo sepa que la luz del baño o la luz del pasillo estarán encendidas. Puede ser una buena idea dejar la puerta del cuarto del niño entreabierta al principio, para que pueda encontrar su ruta al baño en medio de su estado de somnolencia. Para algunos padres, contar con un orinal en la habitación puede ayudar a los muy pequeños a empezar su entrenamiento nocturno.

Crea en tu niño el hábito de ir al baño tan pronto abran los ojos. Por la mañana, las vejigas están llenas y para los más pequeños –que están aprendiendo a controlar las ganas durante la noche– ése puede ser el momento en que ocurra un pequeño accidente. Al igual que con el ritual nocturno de ir al baño antes de acostarse, haz que esto también forme parte de su rutina.

“Despiértate para orinar”, es una manera muy buena de sembrar estas ideas en la cabeza de tu niño.

No es necesario restringir los líquidos

No tienes por qué restringir los líquidos antes de ir a la cama, sobre todo en el verano, cuando pueden llegar a deshidratarse, pero tampoco descuides las cantidades que beben. Es preferible darles leche o agua antes de acostarlo, ya que algunos niños son más propensos a amanecer en una cama mojada luego de ingerir bebidas azucaradas o gaseosas.

¿Levantarlo o no levantarlo?

Algunos padres encuentran que levantar a sus pequeños de la cama y llevarlos al baño cuando ellos –los padres– se van a la cama, realmente ayuda a reducir los accidentes. Esto puede ser particularmente útil para los niños de sueño profundo. Sin embargo, algunos expertos sugieren que esta práctica fomenta activamente el querer orinar mientras se está en pleno sueño y puede causar más accidentes.

Los accidentes suceden

Por más estresante que resulte ponerse a limpiar una cama húmeda en la oscuridad de la noche, no te irrites demasiado: los accidentes van a suceder en los primeros días, sobre todo a mitad de la noche. Mantén la calma, más bien tranquiliza y recompensa los esfuerzos de tu niño. Además, verás que tener unas sábanas adicionales a la mano será de gran ayuda durante el entrenamiento nocturno.

Si los accidentes ocurren todo el tiempo (más de dos en una noche o unos cuantos en una semana), puede que el niño no esté listo para usar el baño durante la noche. Regresa a los pañales/pantalones absorbentes e inténtalo de nuevo en unas cuantas semanas.

La clave para tener éxito en el entrenamiento nocturno es tratar de no preocuparse mucho por ello. Esto vendrá en el momento debido, pues, realmente, es un asunto individual, no de edad. Anda de la mano con tu niño y no lo compares con los demás.

No presiones a tu pequeño si aún no está listo y no hagas de este entrenamiento un momento de infelicidad. Piensa positivamente, pues ya has hecho la parte más importante: ¡El control de los esfínteres durante el día es lo más difícil de dominar!

Por último, si tu hijo es más grande (más de cinco años) y durante un período prolongado ha hecho varios intentos por controlar las ganas durante la noche –sin éxito– y estás preocupado, consulta a tu médico de cabecera para discutir estas preocupaciones. Podría haber un problema subyacente que debe ser investigado.