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Ser un amigo: habilidades sociales de los niños

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Etiqueta: comunicación, emociones, comportamiento, preescolar, escuela

Ser un amigo

Todos hemos pasado alguna vez por esto. Estás en el parque, en un lugar para niños, en la casa de un amigo. Tus hijos parecen estar jugando alegremente y de repente, como de la nada, sucede. Se oye un llanto, te das la vuelta y te encuentras con que un niño está encima del tuyo con un pesado juguete en las manos o, quizás peor, te quieres morir de la vergüenza al ver que tu niño está agrediendo a uno de sus “amigos” sin causa aparente.

Enseñar a nuestros niños a “jugar de buenas maneras” con otros puede ser una batalla constante.

Queremos que sean amables con los demás y que compartan sus juguetes, aunque, en el fondo de nuestros corazones queremos saber que ellos tienen la fortaleza de carácter y la confianza para valerse por sí mismos si es necesario.

Como padres, ¿cómo podemos ayudar a nuestro niño a entender lo que significa ser un amigo? ¿Cómo podemos saber que los conflictos “normales” de la infancia han cruzado la línea del acoso (o bullying) y qué podemos hacer al respecto?

Los niños por lo general no forman amistades propiamente dichas hasta bien entrados en la edad escolar primaria o incluso más tarde, pero nunca es demasiado pronto para empezar a sentar las bases para el saludable desarrollo de relaciones interpersonales. Estimular a los niños para que vean las cosas desde la perspectiva de otras personas y puedan resolver los conflictos son habilidades esenciales que ayudarán a los más pequeños a construir buenas amistades.

Lo mejor que puedes hacer para contribuir con el desarrollo de estas habilidades es hablar con tu niño e invitarle a llegar a soluciones por sí mismos. “¿Cómo crees que se sintió Juancito cuando le quitaste sus autos de juguete?”. “¿Cómo te sientes cuando alguien te quita los tuyos?”. “Tanto tú como Juancito quieren jugar con el tren, ¿cómo podemos hacer para que esto sea algo justo?”.

Aprender a tomar turnos es realmente útil para los niños y les enseña a tener capacidades esenciales que necesitarán más adelante en la vida, como esperar por otras personas o tener en consideración sus necesidades. Puedes empezar a hacer esto desde muy temprano, junto, bien jugando juegos de mesa sencillos o, incluso, estableciendo turnos al momento de intentar cosas divertidas como saltar los charcos. Cuanto más hagas este tipo de cosas, más se convertirán en una segunda naturaleza en los niños a medida que crezcan.

A menudo los niños a menudo se pelean o se meten en riñas, y hasta cierto punto esto forma parte del desarrollo de sus habilidades sociales. Pero cuando ese comportamiento se pasa de la raya y se repite una y otra vez, es que se convierte en acoso o intimidación.

Esto puede suceder a medida que los niños comienzan a desarrollar sus grupos de amistades: ahí también aprenden a comportarse de manera agresiva, pues el bullying puede formar parte de su táctica para obtener lo que quieren. Uno de los grandes retos es con los niños “mandones”, ya que es posible que otros niños los perciban como acosadores. Por eso es importante que los niños aprendan qué significa ser un buen amigo y una persona amistosa.

Los niños pueden empezar a molestar a otro niño por muchas razones diferentes. Esto puede suceder porque creen que están haciendo una broma, o porque están molestos con esa otra persona; sin embargo, la mayoría de las veces existe un desacuerdo o una diferencia con respecto a ese niño que no les gusta.

Puede resultar profundamente perturbador el sospechar que tu niño es objeto de acoso. Los padres conocen a sus hijos mejor que nadie y es posible que tú veas cambios en el comportamiento de tu niño que te generen preocupación. Esta situación podría llevarlo a ser cada vez más retraído o a no querer jugar con los demás. Otros niños pueden tornarse más agresivos.

No te asustes si tu hijo está siendo acosado. Tu rol fundamental en esto es escucharlo calmadamente y garantizarle que la situación va a mejorar una vez que se tomen las medidas. Tranquilízalo y asegúrale que hizo lo correcto al acudir a ti en busca de ayuda.

Lo importante aquí es que empieces a hacer un registro diario de los incidentes, esto te ayudará a demostrar que hay un patrón de repetición. Si el acoso está ocurriendo en la guardería o en la escuela, habla con el personal, repórtale tus inquietudes y averigua si han observado alguna situación particular. Todos los centros educativos tienen la obligación de enfrentar con eficacia los casos de acoso y deben tomarse en serio tus preocupaciones. Siempre es mejor tratar de acudir por medio de una tercera persona cuando se trata de intimidación, ya que los padres de un niño acusado de hacer bullying pueden ponerse a la defensiva.

Las organizaciones en contra del acoso y la intimidación tienen recursos para ayudar a los padres y pueden darte el respaldo y la orientación que tú y tu niño podrían necesitar.

Si crees que tu niño podría estar intimidando a otro niño, es muy importante que les expliques que ese comportamiento nocivo no es apropiado, que puede llegar a ser perturbador e hiriente. Es muy importante que les hables acerca de la importancia de ser un buen amigo, así como hablar de los desacuerdos y las diferencias que puedan tener.

En última instancia, la forma en que los niños aprenden a lidiar con las diferencias y a resolver los conflictos viene dado por el ejemplo que les den los adultos a su alrededor. Si los niños ven a sus padres haciéndole frente a los conflictos y resolviéndolos de manera efectiva, estas habilidades esenciales para la vida les serán transmitidas a ellos.