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Una alimentación saludable para los niños

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Etiqueta: alimentación saludable, babés y niños pequeños

Comer la cantidad adecuada

Los tamaños de las porciones de comida y bebida en los supermercados y restaurantes se han incrementado en los últimos años, y hay evidencia de que, también, estamos comiendo mayores porciones en casa. Esto puede estar contribuyendo con el aumento del sobrepeso e, incluso, la obesidad entre los niños pequeños.

¿Cuánta comida necesitan los niños pequeños en realidad? Existe muy poca información al respecto, así que los padres y niñeros a menudo tienen que confiar en su propio juicio.

Algunos padres sostienen que sus niños simplemente dejan de comer cuando se sienten satisfechos, en tanto que otros hallan que sus pequeños comerán y comerán hasta que se les diga que ya no más.

Cada niño es distinto y tu hijo puede necesitar de distintas cantidades de comida, dependiendo de cómo se sienta o de lo que haya estado haciendo en un día en particular. Por ejemplo, un niño que ha estado corriendo requerirá de más alimentos que uno que no se sienta muy bien.

Ayudar a los niños a entender que se sienten llenos

Lo que realmente es importante de todo esto, es ayudar a los niños a identificar lo que sienten cuando tienen hambre, y más importante, cuando están llenos.

Existe evidencia que demuestra que los niños muy pequeños (menores de dos años) comen lo que necesitan y no más –sea cual sea el tamaño de la porción que les hayan dado–, mientras que los niños mayores pueden comer más de lo que necesitan si les dan raciones más grandes.

Al parecer, mientras los niños más grandes reciben mayor cantidad de comida, menos serán capaces de decir si han comido suficiente o no. Poner al niño a terminar todo en su plato o permitirle que pique comidas durante todo el día puede empeorar las cosas.

Hay varias cosas que los padres y las niñeras pueden intentar para hacer que los niños les pongan atención a las sensaciones de llenura o, caso contrario, de hambre:

  • Dile a tu niño que coma lentamente. Al cerebro le puede tomar cierto tiempo registrar lo que se ha comido, así que si tienes más de un plato, haz una pausa antes de ofrecerle el pudín.
  • Hagan comidas regulares a horas fijas y permítele dos o tres meriendas entre las comidas, en lugar de tener comida a la disposición durante todo el día.
  • Nunca te propongas que tu hijo se coma todo lo que hay en el plato, esto puede llevarlos a sentirse incómodamente llenos y a generarles rechazo hacia los alimentos en el futuro.
  • Algunos investigadores han determinado que los niños comerán la cantidad adecuada de alimentos si se les permite que se sirvan ellos mismos, aun cuando los más pequeños pueden necesitar de algún tipo de supervisión para esto.
  • Recuerda que el estómago de un niño es más pequeño que el de un adulto (y el de los niños pequeños es de menor tamaño que el de sus hermanos mayores), así que no esperen que toda la familia coma la misma cantidad.

El mejor plan es que el padre o quien cuida al niño decida “qué”, “dónde” y “cuándo” comer y al niño le corresponde determinar “cuánto”. Si se les ofrece un tipo de alimento saludable, la mayoría de los niños no comerán en exceso.

Tomando decisiones saludables y explorando nuevos alimentos

Los niños serán más propensos a probar nuevos alimentos si forman parte de su preparación –involucra a tu hijo en el proceso de las comidas y hazle sentir que su aporte es valioso. Seleccionar los ingredientes, ayudar en la cocina, poner la mesa e incluso lavar los platos puede ser muy divertido para los pequeños.

Del mismo modo, ayudar a que los niños se sientan como si estuvieran “a cargo” de su propia comida es una muy buena manera de estimularlos a ser aventureros y a probar nuevos alimentos. Facilitarles cosas para que las espolvoreen, esparzan o agreguen a su plato da a los niños una sensación de control sobre su comida.

Sentarse juntos a la mesa es una muy buena oportunidad para hablar de lo que se están comiendo y conversar acerca del sabor de las cosas. Y es que, así sea preparando la lonchera de tu hijo, puedes ayudarle a que tome decisiones saludables.

Idealmente, una lonchera debe contener una fuente de almidón y de proteína, además de un trozo de fruta y una bebida, pero puedes ser tan creativa como quieras. Prueba con envolturas, con una rebanada de quiche o incluso con una pizza en lugar de un sándwich. También puedes ampliar las opciones con pasta, cuscús o ensalada de arroz. Corta frutas. Ofrécele una ración de uvas que sea fácil de comer o corta zanahoria, pimiento o palitos de pepino y acompáñalos de su salsa favorita.